“YO SOY” -DICE JESUS

V DOMINGO DE PASCUA

“YO SOY” -DICE JESUS

Por nuestro Párroco, P. Carmelo Jiménez

Este domingo escuchamos en el Evangelio, “Jesús contestó: ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida'” (Jn 14: 6a). Jesús se auto-revela como lo más concreto de lo que se vive, que se hace y lo que experimenta.

La primera lectura nos revela los problemas de la primera comunidad de cristianos. “Al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no atendían a sus viudas” (Hechos 6,  1-2). En toda la historia de la iglesia ha habido problemas al adentro, y muchos la critican, hay mucha gente anti-católica, y muchos quisieran verla destruida. Pero también es cierto que en toda la historia de la iglesia ha sabido superar esos momentos difíciles. De cada uno de los errores la iglesia ha aprendido y ha sido bendecida. De ese primer problema nació la vocación de los diáconos.

El servicio de los diáconos nace de la necesidad de atención a los pobres, huérfanos y viudas, pero no sirven únicamente a ellos, porque su ministerio se trataba de la representación de los apóstoles, y eran responsables directos de la comunidad. Eran servidores que mediante el don de la fe y el Espíritu, servían no sólo en lo social, sino un servicio espiritual y de predicación. Ese servicio diaconal era un ejemplo del compartir en la primitiva iglesia. Agradezcamos a Dios por tan linda vocación de servicio, y pidamos por nuestros diáconos y candidatos al diaconado para que perseveren en su servicio.

“Jesús dijo a sus discípulos: ‘no se turbe su corazón, crean en Dios y crean también en mi'” (Jn 14: 1-2). Este es un discurso de despedida. Aquella noche Jesucristo, comunicó a sus discípulos las verdades más profundas de su vida, de su existencia y de su proexistencia. Jesús se presenta como el camino que lleva al Padre, la verdad que libera, la vida que se extiende más allá de la muerte. Ya sabemos que el camino es para andar y llegar a una meta; la vida es para vivirla, gustarla y disfrutarla; la verdad es para experimentarla como bondad frente a la mentira, que engendra desazón e infelicidad. Camino, verdad y vida, pues, son cosas concretas que se viven, que se hacen, que se experimentan. Estas son cosas que todos buscamos en nuestra historia y en nuestra existencia.

“Nadie va al Padre si no es por mí” (Jn 14:6b). Los hombres buscan a Dios, necesitan a Dios; pero no a cualquier Dios, sino un Padre. Jesús lo ha revelado de esa forma y en ello ha empeñado su palabra y su vida: ésta es su verdad, por la que murió, por tener por Padre a Dios. El evangelista san Juan, nos está  afirmando en este texto, que no es posible experimentar a Dios sino por medio de Jesús. Podemos decir que la teología de San Juan sobre quién es Jesús, para la comunidad cristiana, es una propuesta de fe; una propuesta de las realidades que buscamos siempre y en todas partes. Él es el camino que nos lleva a Dios como Padre, porque de otro forma hubiera seguido siendo un Dios desconocido para nosotros. Ahora, el Padre es más cercano y lo conocemos, gracias a Jesucristo.

Cada uno de los bautizados ha recibido como herencia la oportunidad de entrar en la gloria eterna. Ha sido consagrado por Dios como estirpe elegida. Eso nos lo ha ganado Jesús, que es la piedra viva y el fundamento de esa religión del pueblo del Dios verdadero.

En español tenemos un dicho popular: “para todo tenemos una solución, menos para la muerte”. Pues yo afirmo lo contrario: para todo tenemos una solución, incluyendo a la muerte; porque conocer y seguir a Jesús, es encontrar el camino, la verdad y por lo tanto, la vida eterna. Sigamos, amemos y adoremos a Dios Padre quien se nos ha revelado en Jesucristo. Recordemos que San Pedro nos dice que somos piedras vivas y, cada uno, somos parte importante en la construcción del “templo espiritual, para formar un sacerdocio santo, destinado a ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios, por medio de Jesucristo” (1 Pedro 2: 5).

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