HOY NOS HA NACIDO UN SALVADOR

NAVIDAD

HOY NOS HA NACIDO UN SALVADOR

Por Nuestro Párroco, Carmelo Jiménez

Hemos llegado a un momento muy bello dentro del tiempo litúrgico. No podríamos decir que el más    importante, porque ¿dónde quedaría la pascua? Pero no podemos entender la Pascua sin la Navidad. Es decir, sin Navidad no habría Pascua. En estas tres semanas, San Juan Bautista nos ha invitado a cambiar nuestros         corazones. Las lecturas de los profetas nos han           cuestionado nuestra forma de vivir, y nos han dado      esperanza con el anuncio de la llegada del Rey Eterno. Pues, esta noche, es noche de paz, esperanza y alegría.

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció” (Is 9: 2). ¿Qué es la noche? La noche es símbolo: de la oscuridad, de las sombras, de la amenaza, de lo desconocido, de las fuerzas invisibles, del mal. La noche comprende en sí todos los temores, todos los      miedos del hombre. Esa noche es, ahora, tiempo de          salvación porque en medio de la oscuridad surge una gran luz, Jesús. Si la noche es proclamada tiempo de           salvación, la noche se convierte en tiempo de esperanza: la noche no es el fin de nada, solo da paso a la luz del día. Así es nuestra Salvación.

“No teman. Les traigo una buena noticia, que    causará gran alegría a todo el pueblo: hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor” (Lc 2: 10-11). Podríamos decir que, con el          nacimiento de Jesús, es Dios mismo tocando el mundo. Que experiencia tan sublime y lo más excelso y bello, porque siendo Jesús la misma luz que permite ver y             descubrir la grandeza de la Creación, de la cual el hombre es la cumbre, pero que, además, Jesús la crea y recrea. El papa Francisco reflexionó frente a los cardenales y la  Curia Romana: “La Navidad es la fiesta de la fe en el    Hijo de Dios que se hizo hombre para devolverle al               hombre la dignidad filial que había perdido por culpa del pecado y la desobediencia” (Papa Francisco, Palacio Apostólico 12-21-2017).

“Esto les servirá de señal: encontrarán al niño  envuelto en pañales y recostado en un pesebre” (Lc 2: 12). El misterio de la Humanidad de Dios es el misterio del hombre, misterio desvelado en la noche vuelta luz, en Navidad. Misterio proclamado en la noche, misterio que se vuelve cántico de alabanza “¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que aman el Señor!” (Lc 2: 14). María guarda todo esto en su corazón, las palabras del ángel, las palabras de los pastores, los hechos                    acaecidos y procura agruparlos para comprender: ¿quién es este hijo que Dios le ha dado, cuál será su misión y qué parte tiene Él en todo esto? María es una mujer          contemplativa que tiene abiertos los ojos y los oídos para no perderse nada. Después de escuchar, conserva y             medita todo en el silencio de su corazón

“La gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres” (Tt 2: 11). Navidad es tiempo de alegría, porque las tinieblas han sido disipadas y la luz y gracia de Dios llena nuestras vidas. Que vivamos este tiempo con mucha alegría, amor y esperanza. Ayudando y compartiendo con nuestros hermanos y hermanas que más necesitan. Agradecidos con Dios por tan gran regalo que nos ha dado: su Hijo.

 

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